A DIEZ AÑOS DE LA CRISIS

Estamos transitando el décimo aniversario de las primeros síntomas incontrastables de que las economías del mundo estaban sufriendo una crisis financiera de proporciones bíblicas. El estallido de la debacle de las “hipotecas subprime” se hizo evidente en toda su crudeza al año siguiente, 2008, pero en entre los analistas especializados habían empezado a encenderse luces de alerta tan atrás como el 2005.

El momento en que la crisis salió a luz y se hizo indetenible puede fijarse en el 18 de julio de 2007, al anunciarse la quiebra de dos fondos pertenecientes a la gestora de activos Bear Stearns, imposibilitados de devolver sus depósitos condominios-residenciales-grandes-bajo-construcción-44145598a sus inversores. De ahí en más, quedó expuesto un perverso sistema financiero que había permitido otorgar préstamos hipotecarios a personas con altísimo riesgo de impago y luego estructurado esas hipotecas riesgosas en derivados financieros de “paquetes” integrados por deudas de distinta calidad que se vendían una y otra vez, entre entidades financieras que en cada pasamanos obtenían su correspondiente utilidad.

Cuando las hipotecas comenzaron a no ser pagadas, el castillo de naipes de derrumbó y quedó claro que esos “derivados financieros” sofisticados originados en Wall Street y que recorrían el mundo, carecían de valor, golpearon a las aseguradoras que cubrían los riesgos de insolvencia y quienes tenían sus ahorros invertidos en ellos descubrieron que los habían perdido.

El contexto que propició el desastre era un escenario con pocas opciones de inversión, bajas tasas de interés, una tendencia creciente del valor de la vivienda. La industria de la construcción funcionaba a todo vapor, generaba empleos, inyectaba dinero a la economía y sostenía la apariencia de una prosperidad sostenible.

La crisis se gestó en Estados Unidos, pero se extendió a velocidad de vértigo por las plazas financieras de todo el mundo.

Las causas y los responsables son múltiples: irresponsabilidad en la venta de hipotecas a personas potencialmente insolventes, falta de escrúpulos de ejecutivos de firmas financieras, de seguros y fondos de pensión que cobrabanwst_reuters bonos astronómicos por gestionar irresponsablemente los fondos puestos a su cargo, desesperada obsesión de los bancos por colocar a como diera lugar sus excesos de liquidez, la suicida desregulación del mercado financiero, calificadoras de riesgo mentirosas.

Cuando la crisis infectó las plazas financieras de Europa, donde la bancarrota bancaria se transformó en crisis de deuda soberana, ya que cuestionó la capacidad de pago de algunas de sus economías nacionales.

El Banco Central Europea reaccionó tarde, algunos gobiernos (el alemán, especialmente) se apegaron a un manejo ultraortodoxo del problema con medidas monetarias restrictivas que ahondaron la recesión y quedaron al desnudo algunas burbujas inmobiliarias propias (Irlanda, España) y la pésima situación de ciertas economías comunitarias (Grecia, Portugal, Italia) que en muchos casos habían maquillado sus reportes financieros para ocultar el apartamiento de las exigencias de la “zona euro”.

Para los países emergentes (especialmente el grupo conocidos como BRICS: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) la crisis del 2008 fue vista como una oportunidad, y quedaron como mayores responsables de mantener funcionando la economía mundial. Pero sus realidades nacionales, tanto como su capacidad de coordinación y funcionamiento armónico, no crecieron en consecuencia y no alcanzaron a detentar un verdadero liderazgo global.

En buena medida esto aparece hoy claramente en evidencia, cuando tras prácticamente una década de crecimiento Frankfurt_EZB.Nordwest-2.20141228económico sostenido, muchos de ellos se encuentran en serias dificultades tanto financieras como políticas.

Haré mención a una explicación del origen y características de la crisis de las “hipotecas basura”, que muestra la forma obscena en la cual sus principales culpables no solamente evadieron su responsabilidad sino que además, se enriquecieron aún más. Es en clave de humor, pero destila acidez.

No dejemos de observar que, con el gobierno de Donald Trump y los ultraconservadores republicanos, se puede esperar que los controles y regulaciones gubernamentales desarrollados para evitar males futuros, impuestos sobre el sistema bancario y las entidades financieras a partir de las lecciones de 2008, puedan entrar ahora en un nuevo período de “laissez faire”.

https://www.youtube.com/watch?v=LcezSo3e808

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