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DOS CIUDADES DEL MUNDIAL

Las ciudades sede donde se disputa el Mundial de Fútbol 2018 que se celebra en Rusia, están cargadas de historia, como corresponde al pasado turbulento del país. Veamos algo de dos de ellas, donde el seleccionado uruguayo ha jugado sendos encuentros: Ekaterinburg y Sochi.

mapa

Ekaterinburg

Uruguay debutó en este Mundial de fútbol 2018 de Rusia, jugando ante Egipto el 15 de junio en el estadio Ekaterinbug Arena. La ciudad de Ekaterimburgo (Ekaterinburg o Yekaterinburg) fue fundada por el historiador y geógrafo ruso Vassili Tatichtchev en 1723, en la vertiente oriental, asiática, de los montes Urales.

Fue en esta ciudad que el zar Nicolás II junto a su familia y algunos servidores habían romanovsido recluidos tras verse forzado a la abdicación, y a la postre fueron masacrados.

Tras abandonar el trono, la familia imperial rusa quedó alojada en una de sus residencias en la región de Petrogrado (San Petersburgo). Los revolucionarios más radicalizados querían que el zar fuera ajusticiado aunque Vladimir Lenin era contrario a la ejecución sumaria, prefiriendo que Nicolás se sometiera a un juicio público. El gobierno provisional de Kerenski resolvió alejar a los Románov del epicentro de la actividad política, trasladándolos -acompañados de algunos servidores- a la ciudad siberiana de Tobolsk.

Los acontecimientos en Rusia se precipitan: sale de la Gran Guerra por el armisticio de Brest-Litovsk acordado con el kaiser, la minoría bolchevique se alza con el control del poder y se enfrenta con las fuerzas antirrevolucionarias en una dura guerra civil. La familia Románov es movida otra vez de residencia, a la ciudad de Ekaterinbug donde fue instalada en la había sidoipatiev casa de Nikolái Ipatiev, un rico comerciante (en el lugar la Iglesia Ortodoxa erigió la iglesia de la Sangre Derramada, habilitada como sitio de peregrinaje en 2003. La familia imperial había sido canonizada en el 2000).

Una fuerte guardia la mantuvo completamente aislada del mundo exterior. La noche del 16 de julio de 1918, los Románov, tres sirvientes y su médico fueron llevados sorpresivamente al sótano de la casa donde estaban recluidos, supuestamente para la toma de una fotografía de grupo. Pero una vez reunidos el líder del soviet de los Urales, Yákov Yurovski, les leyó una escueta sentencia de muerte tras lo cual les descerrajaron una lluvia de balas.

Algunos miembros de la familia imperial habían escondido piedras preciosas y joyas entre sus ropas, lo que detuvo muchos proyectiles y debieron ser rematados a la bayoneta. El último en expirar fue el zarévich Alekséi.

Los cuerpos fueron llevados en camión a un bosque, donde se los enterró en una fosa común tras ser cubiertos de ácido y prendido fuego La mayoría fueron hallados en 1991 y su identidad confirmada por examen de ADN en 1998. Los cadáveres de la Gran Duquesa María y el heredero Alekséi Nicoláyevich aparecieron en 2007, en un lugar diferente. Reposan ahora en la catedral de la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo.

Sochi

Quince días después de su debut em el Mundial de fútbol de Rusia, el seleccionado uruguayo lograba su pase a los cuartos de final ganándole a su similar portugués, en el Estadio Olímpico de la ciudad balneario de Sochi.

La misma está a orillas del mar Negro, próxima a Krasnodar. Se impuso como sitio de veraneo de las clases altas a principios del siglo XX. En 1937 el lugar fue elegido por el dictador soviético Josif Stalin para edificar una dacha (finca de descanso) lo que contribuyó a popularizar su carácter de destino turístico, el que mantiene en la actualidad.

Ubicada en la falda de las montañas del Cáucaso, la casa (diseño del arquitecto Miron Merzhanov) se encuentra rodeada de un bosque de coníferas y sus paredes exteriores están pintadas de verde, en un tono que contribuye a mimetizarlas con el paisaje como medida de seguridad. Los muros son extremadamente gruesos, lo que hace que el interior del edificio resulte muy frío.

foto dacha

La decoración interior es sobria. Los pisos no tienen alfombras (la paranoia de Stalin hacía que prefiriera oír los pasos de quienes se le acercaran). Cuenta con una piscina no muy grande, una pequeña sala de cine y otra para jugar billar.

Las últimas vacaciones de Stalin en Sochi transcurrieron en el otoño de 1951. La muerte lo encontró en su dacha de Kuntsevo, cercanías de Moscú, el 5 de marzo de 1953.

Sochi fue escenario de los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero del año 2014.

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PERIPECIAS DE DOS CALLES

Millán Astray

En una entrada de este blog fechada el 24 de setiembre de 2016, referimos a la decisión de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de renombrar a la hasta entonces llamada “calle del General Millán Astray” -militar fundador del Tercio de Extranjeros (actual Legión Española)- en razón de  que este general había acompañado a Francisco Franco en la sublevación de 1936 contra la República. La intención original del Ayuntamiento madrileño era que pasase a llamarse “calle de la Inteligencia” y luego se decantó por nombrarla “calle Maestra Justa Freire”.

Freire fue una maestra y pedagoga que se caracterizó por su crítica a la falta de atención del Ayuntamiento de Madrid a la educación pública en tiempos de la República. Fue despojada de su puesto de directora de escuela y sufrió prisión durante la dictadura franquista.

La medida de Carmena resultó particularmente irritante para la familia de Millán Astray, para los sectores españoles más conservadores pero también, para los legionarios y exmiembros de la Legión, ya que se trata de un cuerpo militar caracterizado por un particular sprits de corps, los que se organizaron para apelar ante la justicia para impedir dicho cambio de nombre.

En estos días, el Juzgado No. 7 de lo Contencioso-Administrativo de Madrid hizo lugar al calle millanreclamo de colectivos que se oponen a la modificación y ha dictado una medida cautelar disponiendo la detención de “toda actuación o trámite tendente a cambiar de denominación de la calle del General Millán-Astray”.,

En aquella entrada anterior en este blog ya mencionada, escribíamos: “muchos vecinos rechazan la medida por el mero hecho de los inconvenientes prácticos que acarrea”, Y ese ha sido uno de los argumentos del fallo judicial. También, que el nombre de la calle deriva del de la plaza Millán Astray, dado antes de la Guerra Civil por sus méritos militares en Filipinas y Marruecos, y como fundador de la Legión, por lo que no se vería alcanzado por las disposiciones de la Ley de Memoria Histórica.

El Ayuntamiento de Madrid anunció que recurrirá la decisión judicial, así que todavía no está dicha la última palabra.

El almirante Cervera

Convengamos que la memoria del general Millán-Astray, dados su talante ultraconservador, su vinculación con el golpe de estado y la subsiguiente dictadura franquista, puede resultar controvertida. Lo mismo puede decirse del nombre -cuyo cambio también se ha visto paralizado por decisión judicial- de la calle que recordaba a la “División Azul”, la fuerza de voluntarios que Franco puso al servicio de Adolf Hitler y que combatió encuadrada en la Wehrmatch y con uniforme alemán -bizarramente, todo hay que decirlo- en el frente ruso.

Mucho menos justificación se le puede encontrar, a la decisión de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau de rebautizar con el nombre del artista Pepe Rubianes (por más méritos que tenga) a la calle del barrio de la Barceloneta que durante seis décadas se denominara “Almirall Cervera”; modificación verificada al calor del carnaval secesionista y republicanista que viene sacudiendo a Cataluña en los últimos meses. Colau adujo como motivo del cambio, que Cervera había sido “un facha”.

El almirante Pascual Cervera y Topete condujo durante la guerra hispano-estadounidense a la escuadra española que enfrentó en considerable situación de inferioridad, a la norteamericana en la batalla de Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898.

Al igual que poco antes -el primero de mayo de ese mismo año- el contralmirante Montojo en Cavite (Filipinas), Cervera y sus hombres encararon con decisión espartana una liza que Almirante_cerverasabían les era imposible de ganar. La escuadra española presente en la bahía de Santiago de Cuba contaba con un crucero protegido (el Cristóbal Colón) que había sido enviado al Caribe desde la metrópoli sin que hubiera llegado a instalarse a bordo su armamento principal, tres cruceros protegidos (Infanta María Teresa, insignia de Cervera, Vizcaya, Alm. Oquendo) y los contratorpederos Furor y Plutón.

La escuadra norteamericana, al mando del almirante William Sampson, estaba integrada por cuatro acorazados (USS Texas, Iowa, Indiana, Oregon), dos cruceros acorazados (USS Brooklyn y New York), el cañonero USS Ericsson y tres cruceros auxiliares (dos yates y un carguero armados). Pero la fuerza naval estadounidense no sólo resultaba más nutrida que la española sino que era, además y sobre todo, más moderna y potente.

Cuando Cervera recibió la orden de abandonar el puerto (lo que lo alejaba de protección de las defensas de tierra) entendió que ello significaría la inexorable destrucción de sus fuerzas, pero se resignó a cumplir con su deber hasta el límite de sus posibilidades, y lo hizo con hidalguía.

Considero un insulto a la memoria de este buen marino, puesto por las circunstancias históricas en un encrucijada trágica que arrostró de manera honorable, que sea borrado de esta forma del nomenclator de la ciudad condal. Y es irónico que mientras se lo menosprecia en una ciudad de España (porque Barcelona y Cataluña están en España, al menos todavía), en Cuba y pese a que revistaba en el bando del ocupante colonial, se le sigue considerando un héroe.

En 1998. en ocasión de la visita a La Habana del buque escuela español Juan Sebastián Elcano, el entonces presidente cubano Fidel Castro expresó “sentimos un gran respeto por los marinos españoles recordando la hazaña de Cervera, algo inolvidable.”

Y menos puede comprenderse que se lo tilde de “facha” lo que -considerando que la batalla de Santiago de Cuba fue en 1898 (cuando Benito Mussolini, creador del fascismo, era todavía párvulo) y su fallecimiento se produjo en 1909, tiempos en que el futuro Duce todavía era un activo militante socialista; el fascismo como movimiento antidemocrático aparece en la primera postguerra- resulta un anacronismo inconcebible e inexcusable, por decir lo menos.

Concluyo repitiendo la convicción expresada anteriormente, respecto a que este toqueteo del nomenclator según preconceptos ideológicos del momento es una “muestra de los inconvenientes del revisionismo histórico que sale de los ámbitos de la investigación y la discusión académicas, para volverse oportunismo político”.

SIEGBERT RIPPE

El día 11 de los corrientes, falleció el Dr. Siegbert Rippe (“Sergio” lo llamábamos a veces). Había nacido en Berlín el 23 de mayo de 1936 y en 1939, tuvo la fortuna de emigrar con sus padres de la Alemania nazi y radicarse en Montevideo. Lograron salvarse así del cruel destino de sus familiares que quedaron atrás, víctimas del Holocausto.

Se doctoró en Derecho en la Universidad de la República, teniendo además una maestría en Administración Pública y diploma en Finanzas. Fue docente universitario y autor de numerosos libros de materia jurídica (en especial en el área del Derecho Comercial). Durante la dictadura tuvo que emigrar a México, donde llegó a ocupar cargos de importancia en varios institutos de la administración pública de ese país.

Retornado al Uruguay, continuó con la labor académica y actividades de consultoría para organismos nacionales, multilaterales e internacionales.

Para destacar su fecunda trayectoria, extractamos parte de la columna del Dr. Leonardo Guzmán, publicada recientemente en el diario ´”El País”:

Rippe era racional y lógico hasta los límites superiores de la abstracción, el rigor, la bohemia y el humor. Como un aristócrata intelectual leía los libros originales alemanes de gigantes del Derecho —Ihering, Kelsen y tantos—, pero como un demócrata llano, se preocupaba tanto por la empresa capitalista como por el avance del cooperativismo.

Por encima de su especialidad, encarnó la unidad del Derecho, herramienta imprescindible para salir del actual marasmo.

Es así como siendo catedrático de Derecho Comercial, sirvió al Derecho Administrativo y Constitucional. Tanto, que por su causa, sin haber sido jamás hombre de conspiraciones ni armas, en la dictadura se exilió en México. Tanto que regresó sin 0001280444odios ni rencores, a servir la legalidad sin retrogustos.

En esa función, desde 2010 hasta 2017 descolló como Presidente del Tribunal de Cuentas.

Contrapuso la independencia del alto órgano a los intereses y exclusivismos: ‘Yo no estoy acá por la izquierda sino para defender la legalidad’ repetía en su austero despacho. Se esforzó por la coherencia de los pronunciamientos. Luchó por una Ley Orgánica que le permitiera al Tribunal terminar con las ilegalidades que supuestamente controla, pero en realidad sobreviven robustas porque el Parlamento echa las observaciones a la papelera y no se interesa en que eso cambie.

El Uruguay debe preguntarse si tiene derecho a pagar con silencio y olvido inmediato, la entrega principista de esta clase de servidores públicos que —cualquiera sea su idea o su partido— desde su modestia activa le dan estructura y continuidad al Estado, sin contratar agentes de marketing que los lancen al jet set. Todos debemos sentir el imperativo de capitalizar esta clase de nobles ciudadanos.”

Tuve oportunidad de compartir algún tiempo con Rippe tras la recuperación democrática, en tareas referidas a la divulgación y reforma de la por entonces frondosa e intrincada legislación cooperativa. Viéndolo en acción pude aquilatar su profundos conocimientos, su vocación docente, su capacidad de trabajo y la seriedad con que encaraba cada una de sus responsabilidades.

Vaya pues, nuestro recuerdo, lamentando la enorme pérdida que su fallecimiento comporta para el país todo.

75 AÑOS DEL “HOMBRE QUE NUNCA EXISTIÓ” (conclusión)

En mayo de 1943 las últimas tropas de alemanes e italianos presentes en el norte de África, cayeron prisioneros de los ejércitos de Gran Bretaña y Estados Unidos. El siguiente paso de los Aliados en el Mediterráneo, sería el salto a las costas del sur de Europa.

Se eligió para la invasión -bautizada “Operación Husky” la isla de Sicilia (como acción secundaria, se ocuparía la pequeña isla de Pantelaria). Pero para confundir a los mandos ítaloalemanes, el servicio de Inteligencia británico puso en marcha un plan de engaño (“Mincemeat”) para hacerles creer que la invasión se dirigiría a la isla de Córcega y a Grecia, de modo que distrajeran tropas hacia esos escenarios.

Mincemeat (a cargo del comandante de la Royal Navy Ewen Montagu y un grupo de Chomonceleycolaboradores) había sido propuesto por Charles Cholmondeley a partir de una idea de Ian Fleming (creador luego del personaje literario James Bond) de 1939 y consistía en hacer llegar hasta una playa española el cadáver de un supuesto oficial británico como si fuera la víctima de un accidente aéreo en el mar, llevando consigo documentos secretos con los falsos puntos de invasión. La Inteligencia británica descontaba que las autoridades españolas harían llegar el contenido de esos documentos rápidamente, al espionaje alemán.

El lugar elegido para que el muerto llegara a tierra fue la costa de Huelva (Andalucía) donde los británicos sabían que con la tapadera del cargo de cónsul alemán operaba Adolf Clauss, un activo agente de la Abwehr -el servicio de inteligencia del Reich- bien conectado con destacados funcionarios franquistas y falangistas, cuyos informes gozaban de credibilidad en los altos mando nazis.

Terminamos la entrada anterior de este blog, cuando Montagu trasladó hasta Escocia, junto al corredor de autos Hock Horsfall, el cadáver de un indigente galés muerto en un hospital de Londres, ataviado como Mayor del Real Cuerpo de Marines y acondicionado en un cilindro de acero relleno de hielo seco para su conservación, y lo dejó a bordo del submarino HMS Seraph.

transporte al sub

El submarino con su macabro cargamento, al mando del teniente Norman Bill Jewell, abandonó su fondeadero en Holy Loch a las 18 horas del 19 de abril de 1943, navegando sin contratiempos hasta la posición frente a la costa española, desde donde dejaría el cuerpo del falso oficial de Marines (cuyas credenciales lo acreditaban como William Martin, capitán con asignación provisional de Mayor) para que las corrientes lo arrastraran hasta la orilla.

Mientras el Seraph se dirigía hacia el Mediterráneo occidental, Montagu y su equipo permanecían en Londres ocupados en nuevas tareas. pero devorados por la ansiedad a la espera de noticias de Mincemeat. Finalmente llegó desde el Seraph un mensaje cifrado avisando que la primera parte del plan, enviar el cuerpo hacia la costa, se había concretado. El submarino se dirigió luego a Gibraltar, y allí el día 30 de abril el Tte. Jewell redactó y envió al Almirantazgo un informe pormenorizado del desarrollo de la operación.

Cuando partió de Escocia, el comandante de la nave era el único que conocía el contenido del misterioso contenedor metálico que se había embarcado a bordo. Para el resto de la tripulación se había establecido que llevaba instrumentos ópticos con destino a Malta. Pero obviamente cuando se dispusiera de él cerca de España, esa versión sería insostenible. Así que se luego se informó que en realidad era una boya meteorológica secreta que había que mantener fuera del conocimiento de las autoridades españolas.

Montagu había encarecido al Tte. Jewell que mantuviera a la mayor cantidad posible de sus hombres, ignorando la verdadera naturaleza de la operación, para evitar posteriores filtraciones. Jewell hizo emerger su nave a una milla más o menos de un grupo numerosos de pesqueros españoles que se encontraban faenando, pero no fue visto. Hizo subir el cilindro a cubierta y luego envió a la mayor parte del personal al interior del submarino, permaneciendo fuera con un reducido grupo de cuatro oficiales, únicos a los que informó de la verdadera naturaleza de lo que se estaba por hacer.

Invasión

A la hora 4 y 15 a. m. abrieron el cilindro y extrajeron el cadáver, que venía envuelto en una manta; en ese momento comprobaron que su estado de conservación era mucho peor de lo esperado. Verificaron que tuviera la indumentaria en correcto estado, con las insignias en su lugar y el asa del maletín que llevaba los documentos destinados a engañar al enemigo (de cuero, con una corona real impresa y de aspecto común aunque diseñado para que no se mojara el contenido) aferrado por una de sus manos y unido al cinturón con una cadena. A continuación los oficiales adoptaron posición de firmes y Jewell se arrodilló e improvisó una breve ceremonia fúnebre, eligiendo de forma muy adecuada a las circunstancias, la lectura del Salmo 39:

Atenderé a mis caminos,

Para no pecar con mi lengua;

Guardaré mi boca como con un freno,

En tanto el impío esté frente de mí.”

Luego inflaron el chaleco salvavidas neumático amarillo tipo Mae West que el falso William CuerpoMartin llevaba en el pecho y deslizaron al muerto,  boca abajo al mar. La rotación de las hélices del submarino le dieron su primer impulso hacia la costa. El cilindro, con la manta y una funda de bote salvavidas dentro, se llenó de agua pero como no terminaba de hundirse, lo tirotearon desde corta distancia con fuego de ametralladora y pistola, hasta que desapareció bajo la superficie. 

A una milla de distancia, se dejó en el agua un bote salvavidas neumatico dado vuelta, con un único remo de aluminio. El cadáver llegaría hasta las playas españolas según lo previsto pero el bote no apareció (seguramente se lo apropió algún pescador y lo ocultó).

Ese mismo día 30 de abril un pescador encontró flotando en las proximidades de Punta Umbria el cuerpo y las autoridades españolas lo recuperaron, informando de ello a Francis Haselden, el vicecónsul británico en Huelva, quien puso en conocimiento del asunto a la embajada británica en Madrid, desde donde el agregado naval lo notificó en mensaje cifrado a Londres.

Un médico español -el Dr. Fernández del Torno- determinó que el oficial británico había perecido por asfixia por inmersión aunque hizo notar algunos detalles que no se ajustaban al aspecto que debían presentar restos humanos que hubieran permanecido varios días en el agua y expuestos a mordeduras de los peces, pero los funcionarios no pusieron demasiado cuidado en ello. El cuerpo quedó a disposición del vicecónsul inglés y se le dio sepultura. con honores militares, el 2 de mayo.

Los documentos -pese a la insistencia del embajador Samuel Hoare para que les fueran devueltos cuanto antes, para reforzar la idea de que se trataba de elementos auténticos de alto valor estratégico- fueron enviados al Ministerio de Marina español con sede en Madrid.

Cuando les fueron reintegrados a los británicos éstos, a pesar de que los sobres que contenían tales documentos aparecían con sus sellos intactos, hallaron elementos que permitían suponer con adolf-claussbastante certeza, que habían sido leídos y seguramente, copiados y puestos en conocimiento de la Inteligencia alemana.

Para seguir dando a los nazis elementos para convencerse de la autenticidad de la identidad de William Martin, Montagu logró que la oficina responsable de informar de las pérdidas de guerra hiciera aparecer su nombre en las listas de bajas. Las mismas eran regularmente reproducidas por The Times y la muerte de Martin apareció consignada en dicho diario en su edición del 4 de julio.

La invasión aliada a Sicilia comenzó el 9 de julio de 1943 y la captura de la isla se concretó el 17 de agosto. Mincemeat había contribuido a su éxito, haciendo que Alemania malgastara recursos reforzando sus defensas en Cerdeña y Córcega y aumentando sus efectivos presentes en Grecia.

Finalizada la guerra, se encontraron en los archivos de la Kriegsmarine en Alemania, traducciones de esos documentos al idioma alemán y valoraciones de los mismos por parte de los servicios de inteligencia germanos, que comprobaron que los habían considerado auténticos y hechos llegar como tales a manos del propio comandante en jefe de la marina alemana, Großadmiral Karl Dönitz.

Se pudo saber también que en fecha tan avanzada como el 23 de julio, Adolf Hitler seguía convencido de que el ataque a Sicilia era una distracción y el verdadero objetivo de los aliados en el sur de Europa estaba en el Peloponeso, adonde envió a su mariscal estrella, Erwin Rommel, para organizar las defensas.

Tumbas

Glyndwr Michael, cuyos restos sirvieron para orquestar todo el engaño de Mincemeat, continúa enterrado en el cementerio de Huelva, pero ahora su verdadero nombre también figura grabado en la lápida que cubre la sepultura. Desde el principio y desde que era adolescente, la hija de un ingeniero de la minera Río Tinto (de propiedad británica) se encargó de que en la misma nunca faltara flores frescas.

La Operación Mincemeat se mantuvo en secreto hasta que en 1950 el diplomático Alfred Duff Cooper, vizconde de Norwich, la expuso públicamente en su novela “Operation Heartbreak” (Operación Desengaño). Al fracasar los intentos oficiales de bloquear su publicación, Winston Churchill encargó al propio Montagu que escribiera un relato sobre la misma (omitiendo fotogramamuchos detalles que se prefería mantener ocultos todavía).

Dicho relato se publicó por entregas en el periódico The Sunday Express bajo el título de “The man who never was” (El hombre que nunca existió). La versión en castellano que conozco, corresponde a Emecé Editores (Buenos Aires, 1956).

A partir de la obra de Montagu, en 1956 se realizó la película del mismo nombre, dirigida por Ronald Neame, con las actuaciones de Clifton Webb, Gloria Grahame y Robert Flemyng.

En 2010 se publicó el libro “Operation Mincemeat” escrito por Ben Macintiye. Editorial Planeta lo tradujo al español en 2016.

75 AÑOS DEL “HOMBRE QUE NUNCA EXISTIÓ” (1a. parte)

En el mes que transcurre, se cumple el 75° aniversario del ardid británico (bautizado Mincemeat, “carne picada”) pergeñado para ocultar a los alemanes, la proyectada invasión a la isla de Sicilia (“Operación Husky”).

Mincemeat consistió en hacer llegar a la costa española el cadáver de un supuesto oficial británico, de modo que pareciera que provenía de un avión accidentado en el mar cuando volaba desde Inglaterra a Argel, sede del cuartel general anglonorteamericano en el norte de África. El muerto llevaría sujeto a una de sus muñecas un maletín con documentos con información falsa que (dada la activa colaboración del régimen franquista con Alemania) se sabía que no tardaría en llegar a conocimiento de los nazis.

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La operación de contrainteligencia fue ejecutada -a propuesta del teniente aviador de la RAF Charles Cholmondeley- por un equipo del servicio de inteligencia británico MI5 bajo la dirección del teniente comandante Ewen Montagu de la Inteligencia Naval, y seguía los lineamientos de un documento de 1939 conocido como “Trout memo” que se cree redactado por Ian Fleming, un agente que posteriormente crearía al espía de ficción James Bond.

Para desarrollar el engaño, se necesitaba un cadáver reciente, al que pudiera dársele aspecto de oficial de Estado Mayor. Consultado el eminente patólogo Bernard Spilsbury, se estableció que alguien fallecido a raíz de una neumonía, que provoca líquido en los pulmones, podía parecer que hubiera sucumbido flotando en un mar agitado.

Finalmente encontraron en la morgue de un hospital de Londres, el cuerpo de un joven de algo más de treinta años, Glyndwr Michael, un indigente nacido en Gales y que había muerto envenenado con un raticida, cuyas condiciones podía servir a los fines de Montagu y su grupo. Se solicitó anuencia de sus padres para disponer de los restos (obviamente, sin explicarle su destino) quienes la concedieron a condición de que no se revelara de quién se trataba.

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El cuerpo fue embalado en un cilindro de dos metros de largo y 70 cm de diámetro, con hielo seco para su conservación y se lo rotuló como “instrumentos ópticos”. Se estima que el conjunto pesaba alrededor de 200 kg.

Había que fabricar ahora, su identidad falsa. Para eso se fabricaron elementos que otorgaran al desgraciado Michael, de una vida distinta y mejor de la que le había tocado en suerte.

Se confeccionó un carné de identidad, con la fotografía de un militar de rasgos parecidos a los del muerto (ya que era impensable usar una foto tomada del propio cadáver) a nombre de William Martin -un apellido de los más comunes en la Royal Navy- nacido en Cardiff en 1907, capitán (con rango provisional de mayor) del Real Cuerpo de Infantería de Marina. También, una tarjeta de pase que daba acceso al Cuartel General de Operaciones Combinadas.

Se justificaría su viaje al norte de África por sus conocimientos en operaciones anfibias, lo que se establecía en una carta de presentación escrita por el Comandante de Operaciones Combinadas lord Louis Mountbatten al jefe naval en el Mediterráneo, almirante sir Andrew Cunningham.

Junto con eso, se fraguaron detalles más personales, como una carta del Lloyd Bank Limited con fecha 14 de abril reclamando que cubriera un sobregiro en su cuenta, la factura todavía impaga de una joyería de Bond Street por la compra de un anillo de compromiso, la foto de una joven en traje de baño, su prometida”Pam” para quien había comprado la sortija (pero que en realidad correspondía a una empleada de la contrainteligencia británica, llamada Jean Leslie) y dos cartas de Pam que el supuesto mayor Martin, como todo joven enamorado, llevaría consigo como un tesoro.

Acerca de la relación amorosa de Bill y Pam y la inminencia de lo que a todas luces parecía ser otro apresurado y típico “matrimonio de tiempos de guerra” se confeccionaron un par de misivas enviadas por el padre del militar, un caballero evidentemente chapado a la antigua, una de las cuales traslucía su disconformidad con el paso que iba a dar su hijo y la otra referida a sus gestiones con un notario respecto al testamento de éste.

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Se reunieron además, varios objetos de uso común en un hombre: un reloj de pulsera, un paquete de cigarrillos, fósforos, un manojo de llaves, una medalla de San Cristóbal, una invitación para un club, el trozo de una carta, billetes, monedas, boletos de autobús, estampillas de correo, un par de entradas usadas para un teatro, otras facturas, un lápiz.

Montague y sus colaboradores debieron abordar la penosa tarea de enfundar el cadáver del falso mayor Martin en su uniforme de Royal Marine, disponer en los bolsillos los objetos que dotaban a aquel personaje ficticio de una trayectoria vital, afectos y compromisos, ajustaron a. cinturón de su gabardina la cadena que lo unía a la cartera de mano que llevaba los documentos secretos que se suponía debía transportar al cuartel aliado en Argel pero en realidad habían sido generados esperando que llegaran a manos de los alemanes, lo introdujeron nuevamente en el cilindro metálico que rellenaron con hielo seco, y así el cuerpo quedó preparado para emprender viaje rumbo a su verdadera misión.

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Hecho esto, Montague y Cholmondeley, acompañados por el corredor de autos John “Jock” Horsfall que estaba adscrito al Ministerio de Guerra con rango de sargento, llevaron al contenedor con el muerto en un furgón Ford de 1,5 tn, hasta Greenok en el estuario del Clyde (Escocia), un viaje largo y cansador. Con no poco trabajo, el cilindro fue llevado en una lancha hasta un barco de apoyo a la 3a. Flotilla de Submarinos -el HMS Forth(1) y desde allí transferido al sumergible HMS Seraph(2), al mando del teniente Norman Jewell, que lo trasladaría hasta el Mediterráneo.

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Concluirá en la próxima entrega.

oo O oo

  1. Buque de apoyo a submarinos clase Maidstone, botado en agosto de 1938 en el John Brown Clydebank Yard. Numeral de costado A-187. 162 mt eslora, 22,25 mt de manga, 6,2 mt de calado. Desplazamiento a plena carga 11.965 tn. Turbinas Brown Curtis a dos ejes, velocidad hasta 17 nudos. Armamento: 8 cañones de 4,5 pulgadas Mk 1 de tiro rápido en cuatro montajes dobles, 8 pom pom de 2 pulgadas en dos montajes cuádruples. Rebautizado Defiance en 1972, retirado de servicio en 1978 y desguazado en 1985.

  2. Submarino clase S, botado en octubre de 1941 en Vickers Armstrong de Barrow-in-Furness. Numeral de costado P.219. 66 mt de eslora, 7.16 mt de manga, 3,4 mt de calado. Desplazamiento de 872 tn en superficie y 990 tn en inmersión. Propulsión 8 cilindros diesel y 2 motores eléctricos. Velocidad 14,75 nudos en superficie y 8 nudos sumergido. Armamento 6 tubos lanzatorpedos de 533 mm en proa, un cañón de 76 mm, un cañón de 20 mm y tres ametralladoras 0.303. Sirvió para varias misiones de inteligencia en aguas del Mediterráneo. Retirado de servicio en 1962.

HACE 50 AÑOS MORÍA GAGARIN

Yuri A. Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio, falleció un 27 de marzo de 1968. Se Gagarindeceso fue provocado por el accidente del avión que pilotaba, en circunstancias no aclaradas durante muchos años y que dieron lugar a las más variadas interpretaciones.

Si en tiempos de Stalin los aviadores eran la personificación del nuevo hombre de la URSS, llegada la segunda mitad del siglo XX el nuevo arquetipo del héroe soviético sería el cosmonauta.

Cuando en 1960 la Unión Soviética puso en marcha su programa para colocar un hombre en órbita a la Tierra, se postularon 3.500 aspirantes -todos pilotos de aviones de combate- de los cuales fueron seleccionados veinte. Y desde el principio quedó claro que el teniente 2° Gagarin era el candidato con más posibilidades para constituirse en el protagonista de aquella hazaña.

Reunía solvencia técnica y adecuadas condiciones físicas y su baja estatura lo hacía ideal para las reducidas dimensiones de la cápsula espacial Vostok que debería tripular. Gagarin 3Además tenía experiencia como paracaidista.

Y last but not least, provenía de una sencilla familia rural y antes de convertirse en piloto militar había trabajado como obrero fabril (algo políticamente correcto para el régimen). Además tenía una simpatía natural y el rostro iluminado por una radiante sonrisa que parecía hecha a propósito para las portadas de las revistas y las giras de relaciones públicas.

El vuelo que pondría para siempre a Yuri Gagarin en la historia de la humanidad, se cumplió el 12 de abril de 1961. Fue un viaje de 108 minutos de duración: nueve minutos para llegar a la altura de la órbita y el resto para completar una vuelta a la Tierra.

Los primeros anuncios oficiales, realizados una vez que el piloto ya había aterrizado con éxito, omitieron muchos detalles sobre los inconvenientes surgidos durante la misión.

El vuelo de la cápsula Vostok 1 estaba programado para controlarse automáticamente. El tripulante se limitaría a comunicarse por radio con los equipos terrestres y realizar algunas pruebas sencillas aunque, de ser necesario, podía hacerse del control control manual de la nave y conducirla.

Cap Panel

El vuelo despegó desde la base espacial de Tyuratam, pero se informó que lo había hecho desde el cosmódromo Baykonur -ubicado a unos 400 km de distancia- para mantener a la primera en secreto (aunque podía haber sido identificada por el espionaje aéreo norteamericano en 1957). Y el retorno a la Tierra estuvo plagado de complicaciones.

El ingeniero jefe del programa espacial soviético Sergei Korolev no había tenido tiempo de instalar a la cápsula espacial, cohetes de frenado para moderar la velocidad del reingreso a la atmósfera, de modo que Gararin debió saltar con su asiento eyectable a una altura de entre 5 y 7 km de altura. Este hecho fue ocultado porque la exigencia para homologar internacionalmente la altura y velocidad era que el astronauta regresara a tierra dentro de la nave.

También, estaba previsto que el habitáculo de Gagarin debía al retorno, desprenderse de parte de la nave. Pero las dos porciones quedaron unidas por un fajo de cables y recién se separaron cuando el intenso calor de la fricción con la atmósfera los incineró.

El inconveniente causó que Gagarin cayera a considerable distancia del punto que se había elegido para el aterrizaje. La intención era que tocara tierra cerca del lugar de lanzamiento pero finalmente lo hizo en terrenos de una granja colectiva, para asombro de un par de campesinos, a unos 110 km de la ciudad de Stalingrado -actual Volgogrado- bastante lejos de Asia Central.

Tras ese viaje espacial pionero, Yuri Gagarin fue ascendido de rango en la Fuerza Aérea y condecorado con las distinciones de Héroe de la Unión Soviética y Orden de Lenin y pasó a ser subjefe de entrenamiento de cosmonautas del programa espacial.

Se volvió una celebridad mundial y útil instrumento de propaganda para el régimen soviético. Tanto que pese a que se le designó como suplente Familiapara la primera misión Soyuz, la cual se accidentó al regreso al fallar los paracaídas y causó la muerte del astronauta Vladimir Komarov, nunca volvió al cosmos. Moscú lo consideraba un símbolo demasiado valioso como para ponerlo en riesgo en nuevos vuelos espaciales aunque se le permitió seguir, con muchas restricciones, pilotando aviones.

Ínterin, Gagarin -convertido en una especie de rockstar– tuvo problemas de alcoholismo; en octubre de 1961 estando ebrio, sufrió una caída que le provocó heridas en la cabeza. A causa de sus aventuras extramaritales, se separó de su esposa Valentina Ivanovna.

El 27 de marzo de 1968, cuando estaba los mandos de un caza Mig-15 junto al instructor Vladimir Seryogin para revalidar su aptitud como piloto, se precipitó al suelo y falleció.

También las causas del siniestro que provocó su muerte, se vieron rodeadas de noticias falsas. Fue atribuído a malas condiciones climáticas, a una maniobra repentina para evitar la proximidad de un globo sonda de uso civil, el impacto de aves, a que habría realizado irresponsablemente acrobacias a pesar de que la configuración del aparato lo desaconsejaba, una súbita descompresión de la cabina por alguna válvula defectuosa.

Con el tiempo -en 2013- el también cosmonauta soviético Alexei Leonov, que integró la comisión creada para investigar la caída del Mig, declaró a un canal de televisión que la caída del avión de Gagarin se debió a la inesperada presencia de otro aparato, un Sukhoi Su-15. El mismo debería estar volando a varios miles de metros por encima del caza de Gagarin pero pasó a poca distancia de éste y la turbulencia provocada por el vórtice de su estela de sustentación o una aceleración supersónica, desestabilizó al Mig.

Mig Su

Se están cumpliendo cincuenta años de la muerte de Yuri Gagarin pero ni el paso del tiempo ni los claroscuros de su personalidad y las cortinas de humo que rodearon el vuelo al espacio que lo catapultó a la fama y a su trágica muerte, han opacado el reconocimiento a su coraje ni el brillo de la hazaña que protagonizó.

Mencionemos para terminar, que Gagarin ha sido homenajeado con calles, plazas yestatua planetario monumentos tanto en Rusia como en el extranjero.

Montevideo lo hizo consagrándole en 1998 una plaza en la intersección de las avenidas Italia y Estanislao López, donde se ubicó un busto en bronce del malogrado cosmonauta, obra del artista ruso Zurab Tsareteli. La misma fue robada, seguramente para ser fundida, en 2008. Entonces la embajada rusa en Montevideo solicitó a Tsarateli una réplica, la que sería instalada esta vez en el enjardinado que rodea al Planetario Municipal junto al zoológico de Villa Dolores.

La nueva escultura llegó vía marítima al año siguiente pero terminó arrumbada en un depósito hasta que en 2011, ante una inminente visita de altas autoridades del gobierno ruso, fue apresuradamente colocada en el sitio y con el decoro que merecía.